ADVERTENCIA

Nada de lo que leas, sin importar dónde está escrito,

nada de lo que escuches, sin importar quien lo dijo,

nada debes aceptar sin previo discernimiento y tú mismo debes decidir su veracidad.

Consúltale a tu corazón que él nunca se equivoca.

Discernimiento: Criterio o capacidad de distinguir los elementos que están implicados en una cuestión, como se relacionan entre sí como se afectan los unos con los otros y como cada uno de ellos incide en el conjunto.

viernes, 6 de julio de 2007

6 de Julio 2007 CRISTO -2


Jean Luc Ayoun


CRISTO

6 de julio 2007 (2/2)

Todo es vibración: la mirada que pones, las palabras que emites, las caricias que prodigas, la dedicación de tus dones. Tu ser entero es vibración.  La vibración no puede más que morir o crecer, no hay lugar para el reposo, no hay lugar para el lugar, todo es movimiento dentro de la vibración.  Los universos son vibración y la luz de todas las dimensiones es vibración.
Todo tu ser es vibración, que viene de la Fuente y regresa hacia la Fuente. Solamente el tiempo que pones en alcanzar el punto de encuentro entre el alejamiento y el retorno es importante ya que ese punto crucial es el lugar de tu reversión de la sombra a la luz. Así es tu camino de vibración.  Tu regreso hacia la Fuente es únicamente función de este instante mágico, el momento donde tu alma sedienta de luz va a decidir de volver de nuevo hacia su Fuente que es ella misma.

En ese instante todo se duplica y se subdivide, se expande ante tu consciencia en movimiento.  Este momento tan esperado, deseado, buscado y a veces rehuido, se nombra Amor. El amor es el lugar de todas las reversiones, el lugar donde la vibración adoptará su retracción para reentrar dentro de la expansión.  Esta dilatación es el reencuentro con la luz. Mientras tu camino de retorno comienza. El ojo que  pongas sobre este camino puede hacerte creer que está pavimentado de rosas o de espinas, está corto o largo pero solamente la mirada que tú allí pongas, solo tu capacidad a aceptar totalmente tu esencia que es Amor va a orientar el sentido de tu expansión. 

¿Serás un ángel?  ¿Una estrella? ¿Una deidad? Todo es posible, todo es concebible.  Solo la calidad de tu radiación entra en cuenta.  Si tu alma permite, si tu espíritu desfallece, entonces reentrarás dentro de tu matriz, en tu ascensión, te incorporarás a la Fuente, la fuente de cristal, te fundirás en tu realidad esencial, te volverás la vibración, esa donde nacen y mueren los mundos y los universos, esa donde el amor y la luz se conjugan por todos los tiempos en todo tiempo.  Entonces, peregrino de eternidad, tu reentrarás por fin dentro de la vía, esa que es una, que no puede más que expandirse, que no puede ser más que donación, soplo y palabra del eterno infinito.
Dentro de esta nueva vibración, tu totalidad celebrará esponsales con la eternidad, tu infinito celebrará esponsales con el indefinido, millares de angeles cantarán tu retorno, cada uno de los átomos de tu ser franqueará el límite cuántico de la dualidad.  Tú reirás de ser por fin reconocido, tú reirás del camino recorrido, tú reirás de tus hermanos, no de burla, pero una sonrisa que no juzga, una sonrisa que ama.  En ese momento, serás deidad, serás la luna, el sol. Tu vibración alcanzará el corazón de los universos, estarás a la vez por todas partes y en todo tiempo al mismo tiempo.

En la alborada de los días, estaba a tu lado.  En la noche de tus vidas estaba contigo, sosteniéndote en mi vibración. Hoy te vuelves tú, y por lo tanto yo, ya que te dejo el lugar.


6 de Julio 2007 CRISTO

Jean Luc Ayoun

CRISTO
 6 julio 2007 (1/2)
Poner el instante fuera de tiempo, para tocar la inmensidad. Parar la marcha para encontrar la esencia del paso. He aquí la llave que permite encontrar la unidad: en vuestro estado dual de belleza visible, por la exteriorización fuera de vosotros mismos. Ésta no podría verse si fuera esencia. La experiencia de la vida encarnada es un medio sublime de desmultiplicar la unidad, poco a poco los descensos en vibraciones de encarnación, terminan por perder la naturaleza esencial de la unidad.
Así llega el momento en que suena la hora de volver a casa. Así va la rueda de las encarnaciones: experiencias, flujo y reflujo de las emociones, pasiones, deseos. Nada de criticable o loable, simple juego de vida, juego de amor. Pero, al jugar, vosotros olvidáis el objetivo que es la experiencia y os convertís entonces, en peones. Para aquellos que desean jugarse a los otros, la desmultiplicación de las unidades conduce también a la división y a la sustracción. Pero viene siempre un momento en que la partida se acaba, para aquellos que deciden desvelar y desvelarse para reencontrar su esencia, retornar a su fuente, desvincularse del Yo para entrar en el Uno.
Mis queridos amigos de unidad, yo soy la luz del mundo, como lo sois vosotros también. Llegáis a una encrucijada de vuestros juegos y de vuestras experiencias. Yo os pido que elijáis vuestra realidad, vuestras condiciones. Todo está preparado para volver al centro o para alejarse todavía más de vuestra esencialidad. Os corresponde situar el reloj de arena algunos instantes para mirar: ¿Quiénes sois vosotros? ¿Qué queréis? ¿Qué desea vuestro corazón? Es el gran momento de hacer y plantear vuestras elecciones.
Sois, mis queridos hermanos en unidad, enteramente libres. Absolutamente nadie os juzgará, absolutamente nadie os condenará, sólo los pequeños jefes del “yo” os lo han hecho creer. Dios es amor, vosotros sois amor desde la eternidad. El Karma es una ley, yo he reemplazado esta ley de acción /reacción por la ley de gracia.
Mi sacrificio es la realeza de vuestras vidas. ¿Aceptaréis vosotros el regalo de mi don? Si lo aceptáis, sed bienvenidos, sed bendecidos. Si rehusais, sed bendecidos también. Vuestra llama de vida no puede ser destruida, solamente puede dar ilusión en el juego de los otros. Nada de lo que ha sido creado o de lo que se crea puede perderse, todo se transforma, todo evoluciona de vida en vida, de vibración en vibración. Un sol que muere a una manifestación se desplaza a otra manifestación invisible a la primera. Así transcurren vuestras vidas, vuestros alientos, vuestras esperanzas.
Sólo permanece inmutable la fuente de la que vosotros venís, la fuente a la que volvéis. Vuestra encarnación es un excarnación de la Fuente. Ésta permanece por lo tanto en la esperanza de vuestra respiración eterna y de vuestro retorno, ella extrae en su pulsación y su radiación el recuerdo de vosotros, la esperanza de vosotros.
Queridas almas amadas, vosotros sois la sal del mundo, sois la sonrisa de Dios, sois los peregrinos de la eternidad. Como unidades indisociables de la unidad no podéis batiros, no podéis confrontar o enfrentar. ¿Cómo podría el único enfrentarse al único? Yo os planteo la pregunta. Jugar el juego de la oposición, de la contradicción es una fantasía de la mente, una fantasía del sueño de la división.
Vosotros sois preciosos, en vosotros cae la semilla de Dios, el alma del mundo y de las creaciones.
Yo os amo y os bendigo.




jueves, 5 de julio de 2007

5 de Julio 2007 CRISTO

Jean Luc Ayoun
CRISTO
5 de Julio de 2007

Bien amados hermanos en encarnación, mi llegada en gloria está próxima a su orbe. “Yo soy” vengo a despertar su luz. Vengo con mis ángeles para abrir las puertas de su alma, mis ángeles del señor velan en adelante por ustedes. 
Están a pasar a ser, Están en expansión, Están despertados, esta luz vibración viene a percutir y conectar a sus campos vibratorios de tercera dimensión. Viene conectar y fusionar su ser etérico con la luz central. Esta luz azul que algunos perciben y viven como un gran fuego es la vibración del Sol Central, esta vibración activa desde hace 23 años llega por fin a madurez y totalidad, ella puede por fin abrir las últimas puertas que bloqueaban la entrada a su templo interior.
Mis bien amados, esta vibración transportada, llevada en majestad por María y Miguel, fue llamada en mi tiempo el “manto de compasión”. Ella es la vibración que prefigura el paso de la antorcha de Miguel a Uriel, la vibración que provoca la inversión, el encendido de vuestro vehículo ascensional, y sobre todo el fin de las ilusiones, el fin de las decepciones.
Almas benditas velen y rueguen, manténganse listos, dejad caer los juegos de la ilusión, los juegos externos a ustedes mismos, los juegos estériles que los alejan de su realidad.  Su realidad es unidad, su realidad es amor, su realidad es vibración y ligereza.  El tiempo de los ensayos está verdaderamente terminado para dejar paso a la prueba. ¿Me aman? ¿Aman a nuestro Padre? ¿Nos aman lo suficiente para que regresar hacia nosotros?
No hay más tiempo de mirar detrás de ustedes, no hay más tiempo de recorrer el tiempo, de supervisar y reaccionar a lo que ocurre en el exterior de usted. Es la hora de saldar sus cuentas, sean deudoras o por pagar, ya que puede cambiar muy próximamente de tipo de cuentas. Sus nuevas cuentas serán infinitos ya regulados por el don y la ofrenda y no más sujetos a las reacciones interminables de vuestras acciones ya que no habrá más espacio para la reacción.
Sólo persistirá la acción de gracia que es rezo y comunión permanente a la Fuente. La luz será muy diferente de la pálida copia que observan desde la superficie de su planeta. Deben aceptar que el lugar donde viven durante tanto tiempo no es más que el reverso de la verdadera vida donde la sombra rivaliza a la luz dado que, en la vida en el lugar, sólo existe la luz que reina sin división alguna.
Sus sueños más inauditos no son más que un pálido reflejo de la verdad, ciertas de vuestras experiencias, las más vibrantes y las más fuertes no son más que la sombra de la verdad.  Mis muy queridas almas, están a la puerta de un gran día, este gran día en que verán las barreras entre todos ustedes hermanos caer, entre todos los reinos desvanecerse.  Como ha sido dicho “el león comerá junto a la oveja”.

Aquí, mis hermanos en humanidad, lo que quería decirles y que vibraran.
Son bendecidos doy las gracias por vuestra escucha.
Compartimos esta información en toda transparencia.  Gracias de hacer lo mismo, si lo difunden, reproduciendo íntegramente el texto y citando su fuente.


miércoles, 4 de julio de 2007

4 de Julio 2007 MARIA

Jean Luc Ayoun

MARIA
4 julio 2007

Mis hijos, vengo hacia ustedes como una madre viene a ver su hijo, de manera atenta y amante, para asegurarle su protección y su amor. En estas horas que vive otra madre, nuestro planeta azul, vengo a liberarlos de vuestras incertidumbres. En efecto, más que nunca, están acompañados, guiados y seguidos en vuestras evoluciones y transformaciones. Todos tanto como están sobre la superficie de Gaia, son hijos de la unidad. En calidad de tal, cada uno y cada una de ustedes es una unidad, unidad de luz, de vida, de vibración, de esplendor, de amor. En cada uno de ustedes brilla la llama de mi divino hijo.
Es conveniente estar seguro de esta verdad primera que todo contribuye en vuestro mundo tecnológico y en vuestra sociedad desprovista de fraternidad a hacerlos dudar y olvidar que vuestra divinidad es sin falla, eterna, invencible. Solo el exterior intenta desviarlos de vuestra esencia. Pero ustedes están más allá de los sufrimientos que pueden afectar vuestros caminos. En ustedes están el germen de la luz más gloriosa que sea.
Hoy hay que dejarla expresarse, este esplendor magnífico y resplandeciente. Hoy hay que osar ser lo que son. Hay que osar mostrar a la faz del mundo vuestro amor, vuestra claridad, vuestra esencia. No es más tiempo de hablar, de tener paciencia, de esperar. Nosotros los queremos todos en la acción del amor. Entrando en la acción del amor, de fraternidad, del don de ustedes mismos, no dejarán más lugar a las dualidades, a los juicios que pueden todavía obstruir vuestro corazón y vuestra cabeza. Es importante, para las semanas que vienen (y yo hablo acá de vuestro tiempo terrestre) de deshacerse de todas vuestras creencias, de todos vuestros juicios y a priori.
Deben acoger lo que viene, sin restricción, sin miedo. Lo que viene es algo mágico en el sentido más noble del término. Vuestra humanidad va a verse retirar los velos del aislamiento que existían desde un ciclo zodiacal completo, esto es, ahora. Una luz azul invade vuestro éter de manera progresiva, esta luz compasiva tiene el poder, si la reciben, de venir a liberar en vuestro corazón vuestras memorias antiguas, liberar vuestros frenos, liberar vuestro amor. Tengo ganas de decirles: confianza, queridas almas, vuestra divinidad se despierta y se revela al fin.
La condición esencial para acoger es desprenderse de vuestros miedos, desprenderse de todo juicio, entrar en la maestría de quienes son. Tienen que hacer un paso hacia vuestra unidad de ser, tienen que hacer dos pasos hacia mí y tres hacia Cristo con el fin de que el amor los recolecta en la casa que es vuestro cuerpo, este cuerpo que manifiesta la luz si lo abren a lo que viene.
Comprendan, sientan, experimenten la importancia de este período. Él es anunciado por múltiples vías, por múltiples símbolos. La afluencia de luz es constante desde ahora y esta aumentará cada vez más. La vibración de esta luz es tal que no dejará a nadie indiferente sobre esta Tierra, nadie podrá resistirla y cada uno será el receptáculo de esta Gracia.
Les corresponde a ustedes elegir: ¿dónde recibirla? ¿En la cabeza? ¿En el corazón? ¿En el vientre? ¿O en el bajo vientre? Ahí donde la dejen entrar en vuestro templo corporal, ahí ella obrará. Yo puedo afirmar que para muchos de ustedes se trata, hablando con propiedad, de un nuevo nacimiento. No dejen que nadie les impida vivir esto, al contrario velen por comulgar entre ustedes esta Luz, no cierren tampoco vuestro corazón a vuestros hermanos y hermanas que viven con ustedes este nacimiento. Intercambiar, compartir, sonreír, mirar serán importantes. Desvíen vuestras miradas de los que no reciben pero apórtenles vuestra vibración, vuestra luminiscencia sin juicio alguno, sin remordimiento tampoco, su elección es respetable tanto como la vuestra. Establezcan una gran cadena de corazón a corazón, desde ahora y durante todo el período que irá hasta la fecha de mi asunción. Durante estas seis semanas, más exactamente 42 días, ustedes van a escalar la montaña, van a ser elevados hacia vuestro ser multidimensional como muy pocos antes tuvieron la oportunidad de vivirlo. Tengan vuestra casa lista y dejen la puerta de vuestro corazón abierto.

Yo los bendigo, los amo, yo soy María reina de los Cielos y de la Tierra.
original en Francés  www.autresdimensions.com

4 de Julio 2007 CRISTO

Jean-Luc Ayoun
4 de Julio 2007

CRISTO
_______________________________

Queridos hermanos de mi humanidad terrestre, aquí ha llegado la hora de la verdad, pero ¿Qué es la verdad?  ¿Un concepto?, ¿Una intuición?  ¿Un sentimiento?  La verdad es lo que es.  Lo que es, es el amor infinito de toda vida.  Sin verdad no hay mundo posible, no hay creación posible, no hay devenir posible. En cada uno de ustedes fluye la verdad, el amor. Solo los hábitos asumidos en el curso de vuestras múltiples peregrinaciones son un freno para la aparición de vuestro Ser de verdad. El que cuando aparezca, deviene vuestro manto de luz, vuestro hábito de transcendencia. En ningún momento les es posible usarlo mientras que la menor onza de juicio, tanto hacia ustedes mismos como hacia la creación, los habite.
Y todavía puedo confirmar que todo esto ya está presente en vosotros de toda eternidad, todo esto ya listo para iluminar vuestra vida y todas las vidas que ustedes rozan. Solo el juego de vuestra dimensión les impide revelar y develar vuestra luminiscencia.  Vuestro sentir, incluso el más justo, no es la verdad pero mantiene su verdad y cada uno presenta su verdad que el defiende o justifica.
El amor de la verdad es la verdad del amor.  Esta verdad es la pulsación de los universos, el enlace y aglutinante de toda vida y sin embargo es libertad, ella no conoce ningún vínculo.  ¿Comprenden ustedes esto?  El aglutinante de toda vida está en la ausencia de vínculo  otro que vuestra divinidad única.  ¿Paradoja dirán? No. Vuestra maestría es dejar ir, vuestra maestría es el abandono a la ley del amor, abandono a la voluntad de luz y de verdad en vosotros.
Cuán difícil es re-devenir como un niño, sin prejuicios, sin otro apego que el amor de toda vida.  Esto era difícil ya que ahora vengo, con mis angeles y mi espada de verdad para liberarlos, sin embargo, si me dejan todo el lugar en vuestro corazón, para mí.  Aquí es el momento del fuego y la hora de la luz azul, la que viene desde el centro de vuestro universo, allí donde quema el corazón ardiente de los Serafines.  La fuente de cristal está en camino hacia vuestro corazón, hacia nuestra Tierra.  La hora de los  reencuentros, la hora de mi gracia finalmente ha llegado.
Ustedes que han suplicado y orado tanto el regreso de mi corazón divino, ustedes que han aumentado tanto vuestra vibración, respondo al llamado, respondo, también y sobre todo a aquellos que no me conocían aún, a aquellos que están confundidos y sin embargo me esperan.  Vengo a revelar vuestro Cristo, vengo a consolarlos, a abrevarlos a vuestra Fuente, que es también la mía, la que, durante mi pasaje, he nombrado Abba, (Nde: padre en hebreo) que ustedes nombrarán también Abba.
La hora de nuestros reencuentros está allí, no tengan miedo, vengo como un amigo, vengo a cortar los últimos vínculos que los retienen prisioneros de vuestros miedos y de las limitaciones de la encarnación.  Mi entrega es un acto de amor infinito, les doy mi paz, les doy mi gracia, ya que ustedes son esto.
Ustedes son más grandes que el más grande de vuestros sueños, son más luminosos que el más brillante de los soles, son amor más allá de vuestras verdades limitadas.  Vuestra unidad está allí.  Ella se revela en esta subida vibratoria sin precedente que viven actualmente y que no podrá nunca ya retroceder o entorpecerse ya que Abba (el padre) lo ha decidido así. La hora de la verdad es anunciada por mis ángeles de luz y por el manto azul de luz que va a recorrer vuestra Tierra y vuestros hombros.
¿Aceptan mi gracia?  ¿Aceptan la verdad de vuestra luz? ¿Aceptan regresar en verdad? Sí, yo lo sé, las horas que vienen son majestuosas y solemnes. ¿Aceptan confiarme vuestros miedos, vuestros límites, a fin que los queme en mi corazón?  ¿Aceptan crecer?  ¿Aceptan devenir mis soles?
La hora de vuestra apertura suena, las trompetas se preparan a sonar, una revolución está en marcha, ella está acudiendo para darles a vuestras vidas su sentido el más noble, el más elevado.
Sean bendecidos queridos hermanos por responder a mi llamado, sean bendecidos por abrir vuestro templo a mi presencia que es vuestra presencia. Los amo y los bendigo
Cristo.
Original en francés: www.autresdimensions.info
Traducción: OD  http://mensajes-del-espiritu-2010.blogspot.com  26 de Octubre 2013



jueves, 24 de mayo de 2007

24 de Mayo 2007 CRISTO


CRISTO

24 mayo 2007
Yo os saludo y yo os bendigo, queridos hijos, queridos hermanos en Humanidad. Vengo a vosotros para tranquilizaros, para bendecir vuestra Divinidad, vuestra Unidad y vuestro camino de Verdad, en este espacio sagrado de vuestra Tierra, en vuestro espacio sagrado que es ese momento tan esperado en vuestro planeta. Amados hermanos, amados hijos, os saludo, yo que he llevado esta Tierra hace dos mil años, yo que he sacrificado mi encarnación para permitir a este planeta ascender hacia su sacralidad. Vengo a vosotros hoy en este instante bendito, en este instante que precede un poco, a un periodo importante de este planeta. En efecto, dentro de unos días vais a vivir y experimentar la totalidad del descenso del Espíritu, en vuestros cuerpos, en vuestros espíritus, en vuestras almas, para preparar un fenómeno descrito por muchos médiums, muchos inspirados en este planeta, hace ahora más de veinte años. Este proceso que muchos han llamado ascensión es un proceso que se pone en acción este año tan particular.
Os corresponde hoy más que nunca, encontrar vuestra Unidad, encontrar vuestra Unidad fundamental para permitir a vuestro ser, en su totalidad, preparar el fenómeno ascensional que viviréis durante este periodo bendecido y tan querido de la Navidad de este año. En efecto el Padre, en su gran mansedumbre, va a volver a colocar de su mano, de su Aliento, de su Espíritu, las posiciones de los planetas alrededor del sol. Vais a vivir momentos inéditos, vais a vivir momentos de gran poder en el corazón, momentos de reencuentros, debería decir que van a permitiros reintegrar vuestra Unidad primera, reintegrar vuestra conexión a la Fuente, vuestra conexión al Padre y vuestra reconexión, evidentemente a mí mismo. Queridos niños, una gran difusión, una gran audiencia deberá hacerse para estas palabras que os anuncio en este día que precede ese día de Pentecostés.
Os corresponde irradiar. Os incumbe, hoy más que nunca, hacer el esfuerzo de encontrar vuestra Divinidad para permitir a la totalidad de vuestro ser escapar a los condicionamientos que, lo son desde hace ahora, miles y miles de años. Os concierne despojaros de todo lo que es un obstáculo a vuestra Divinidad, de todo lo que es resistencia al retorno de la Unidad. No veáis en los acontecimientos exteriores, cualquiera que sea la duración de estos acontecimientos, algo que es duro, en vuestro interior. Cuantas menos resistencias haya, más fácil será el camino, más fácil será pasar por el ojo de la aguja si os despojáis de lo que no es vosotros, si os despojáis de lo que es un obstáculo a vuestra Divinidad. No os corresponde sufrir más, no os concierne resistiros más a la Divinidad. A través de vuestro ego, a través de vuestra personalidad, habéis construido a lo largo de vuestras vidas, ciertos obstáculos a la Divinidad. En alguna parte en vuestra esencia, queda en un rincón, la promesa de retorno a la Unidad. El día del retorno a la Unidad se aproxima a grandes pasos ahora, estad seguros.
Me corresponde en este día bendito, anunciaros el retorno a la Unidad, me concierne en este día bendito, confortaros en vuestra Divinidad, confortaros en vuestra esencialidad. Es innegable que el esfuerzo a hacer es no resistir, que el esfuerzo a hacer es acoger con los brazos abiertos a la Divinidad que viene hacia vosotros, festejar esto como los reencuentros, como un hijo que reencontrara a su padre después de haber experimentado ciertas cosas, muy lejos del hogar. La hora de volver al hogar ha llegado ahora. En estos tiempos reducidos que os quedan ahora por cumplir se os pide insistentemente recorrer con ligereza el camino en el interior de vuestro ser, cualquiera que sea la dureza de vuestro exterior. En efecto, la Tierra en este periodo de sacralización, sustenta a humanos que rechazan la mayoría, desgraciadamente, esta sacralización. Os concierne iluminar a vuestros hermanos en humanidad. Os concierne irradiar este amor que os habita, irradiar la Divinidad que va a ser vuestra en los próximos días, para que un máximo de vuestros hermanos y hermanas pueda acceder a esta dimensión nueva que estará aquí, no lo dudéis más, hacia el fin de este año. Queridos hermanos y hermanas en humanidad, yo soy con vosotros desde toda la eternidad, yo soy en vuestro corazón, yo soy en vuestras células, yo soy en vuestro Espíritu porque ese es mi destino y ese es también, el vuestro.
En estos días benditos, os corresponde despojaros de todo lo que no es vosotros, de vuestra ilusión de vuestra personalidad, despojaros también de las enfermedades que os sobrecargan, que os impiden acceder a la luminiscencia total del ser que sois. La enfermedad ya no tiene recorrido, la enfermedad no existe ya para aquellos que miran al Padre directo a los ojos. Aquellos que reciben mi presencia en su ser no pueden ya presentar esta ilusión de la sombra y de la enfermedad. Hoy os conviene aligerar vuestros sufrimientos aligerando vuestra personalidad. Os corresponde hoy encontrar el camino de la Unidad y dejar infundir en vosotros la Luz del espíritu, esa que os permitirá, estad seguros, ser uno a uno llamados al seno de la Luz y acompañar esa maravillosa nave que es vuestra Tierra, que es nuestra Tierra, hacia un porvenir glorioso, hacia un futuro radiante donde la sombra ya no es, donde la división no es, donde todo está en alegría, donde todo no es más que belleza, donde todo no es sino transparencia e impermanencia.
Queridos niños, yo os hago la promesa que en estos tiempos benditos, la hora de la liberación del sufrimiento ha sonado al fin. Ésta se evidencia a grandes pasos a condición de que vosotros no hagáis nada por retenerla, a condición de que vosotros abráis totalmente vuestro corazón y vuestro Espíritu a la totalidad de la Divinidad que sois vosotros. Conviene por eso, abandonar los juegos estériles de la división, de echar la mirada de oprobio de unos sobre los otros, de echar la mirada hacia otros sin amor, que han sido vuestros juegos en la experiencia de vida de tercera dimensión y que conviene hoy, superarlos totalmente, a la Luz de la Divinidad, a la Luz de la Unidad. Es muy importante hoy, que vosotros difundáis estas palabras, mis niños. La Luz se revela en este fin de año. La Luz total ya no permite que la sombra venga a mancillar vuestros cuerpos, ni venga a mancillar la Tierra. Un mundo de Luz sin fin se os ha prometido, un mundo de Luz sin división os es por fin accesible. Os corresponde irradiar esta promesa que os hago en este día, transmitirlo a todo ser al que os aproximéis, mediante el silencio, la mirada, la palabra, mediante el contacto o por el pensamiento, esta energía de la Divinidad que viene, esta energía en la perennidad, esta energía de la Divinidad que es Luz eterna, Luz creadora, Luz que vosotros llamáis de quinta dimensión.
Esta quinta dimensión tan esperada para algunos, tan temida por otros, viene hacia vosotros en un plazo de tiempo que nadie puede transgredir, que nadie puede eclipsar, que nadie puede desplazar. Así lo ha decidido el Padre para el bienestar de su humanidad, para el bienestar de la vida, para el bienestar de la Luz, para el bienestar de la Divinidad y el acceso de todos estos parámetros a otra dimensión, a una dimensión elevada donde la sombra, yo lo repito, no tiene espacio. Queridos niños, como decía durante mi vida, id a anunciar la buena nueva: la sacralización del planeta, la ascensión dimensional del planeta y de los seres que lo quieren está de camino en una fecha que no puede ser cambiada, en una fecha que es fija porque esa es la voluntad del Padre. Os corresponde de ahora en adelante, en los tiempos que os separan de esta ascensión, despojaros lo repito una vez más, de todo lo que no sois vosotros: de vuestras sombras, vuestras enfermedades, vuestras ataduras. Os conviene encontraros a vosotros mismos, frente a vosotros mismos, frente a la Luz que sois. Vosotros sois Luz desde toda la eternidad y vais a despertar en vosotros esta Luz que la experiencia de la encarnación ha alejado de vosotros. Queridos niños, anunciad la palabra y sobre todo irradiad, irradiad esto en torno a vosotros.
Paz a vosotros, queridos niños, sed Luz, sed Unidad. Yo os transmito mi paz. Sed los embajadores de mi paz. Sed los embajadores de mi amor, sed paz, si lo queréis. En lo que concierne a este proceso que os he anunciado en este día bendito, deseo ir más adelante si vuestras preguntas se refieren a este proceso.
Pregunta: ¿podría hablarnos de los reagrupamientos, de las reuniones y del periodo de 3 días?
Los periodos de reagrupamiento vendrán después de este periodo ascensional, después de ese gran cambio. Los tres días corresponden probablemente a este periodo ascensional de cambio de lugar planetario. Esto sobreviene. Tendréis las más amplias informaciones, como se ha dicho en muchas ocasiones, por muchas entidades de Luz sobre este planeta. Mi madre se dirigirá a vosotros, a cada uno de vosotros personalmente para deciros: “estad preparados, la hora del Señor está aquí”. Seréis avisados individualmente, personalmente y colectivamente por mi madre setenta y dos horas antes del periodo.
Pregunta: ¿qué convendrá hacer durante estos tres días?
Esto será desarrollado en ese momento. Lo más importante es no proyectaros en esos tres días, no proyectaros en ese balanceo importante sino preparar este acontecimiento igual que se prepara un aniversario, una fecha importante, mucho tiempo antes, haciendo de forma que la fiesta sea perfecta. Para esto conviene hacer la limpieza en el interior de vosotros, mirar lo que no ha sido resuelto. ¿Cuáles son las ataduras que animan todavía vuestra alma? Y encontrar los medios, a través de la certeza de la Luz, a través de la certeza de mi amor y del Padre, de vuestra Divinidad. A medida que acojáis vuestra Divinidad, y solamente esto, el trabajo de las últimas resistencias quedará hecho.
Pregunta : ¿seremos ayudados por nuestros hermanos de la intra y extra Tierra ?
Evidentemente. Van a ocurrir muchos acontecimientos. Os han anunciado la presencia de vuestros hermanos del espacio y de la intra Tierra. Esta revelación se va a hacer de manera brutal durante el verano. Muchos de los fenómenos serán vistos, oídos y claramente identificados.
Pregunta: ¿La oración es esencial?
Para aquellos que creen en la oración, la oración del corazón es esencial. Pero cuando hablo de alineamiento y de mirar al interior es y un acto de oración, evidentemente. Si tenéis necesidad de ponerle nombres para mirar hacia el interior, a vuestra Esencia, hacia la interioridad, entonces emplead las palabras, sean las que sean, cualquiera que sea la lengua. Lo importante es el proceso de la consciencia que se vuelve hacia la interioridad, hacia las modificaciones que están a punto de ascender hacia vuestros seres, hacia esa subida vibratoria de vuestras células, de vuestros átomos. Sólo esto debe estar en el primer plano de vuestra evolución.
Pregunta: ¿algunos han ascendido ya?
El fenómeno ascensional, querida alma, es un proceso al que nadie de vosotros puede acercarse. Se trata de lo que se podría llamar, de alguna forma, una “pequeña muerte”, como el proceso que precede al fenómeno que llamáis “salida fuera del cuerpo” donde todas las referencias se confunden, donde el exterior no existe más, donde una poderosa sensación de aspiración se produce y donde alguna cosa sale de algo, comparable, efectivamente al proceso de ascensión pero acompañado no de miedo sino de una gran alegría, de un gran estallido de la Luz, de un gran resplandor. Esto no corresponde a los procesos que vosotros habéis podido experimentar hasta ahora. Es un proceso muy nuevo, que atañe para la mayoría de seres humanos encarnados, a un proceso que no han vivido nunca. Yo preciso que este proceso es perfectamente natural a partir del momento en que vosotros habéis limpiado vuestro interior. A partir del momento en que no hay más resistencias, a partir del momento en que está la certeza de vuestra Divinidad, de vuestra Unidad fundamental, no puede haber miedo. No puede haber más que apertura, aceptación y ascensión.
Pregunta: ¿podéis ayudarnos a superar estos miedos y estas ataduras?
El trabajo que debe hacerse es un trabajo personal interior. Evidentemente seréis ayudados por la elevación vibratoria que está aquí desde ahora. Evidentemente se os ha otorgado el tener esa mirada interior con muchas facilidades. Esta es una ayuda constante proporcionada por los hermanos y hermanas de la intra Tierra pero también de la extra Tierra. Es importante dejar que la vibración os invada. Esta debe hacerse vosotros. Vosotros debéis haceros esta vibración, esta Unidad porque es la vibración de la Fuente que penetra en vosotros de ahora en adelante. No hay trabajo en el sentido intelectual. He dicho que se trataba de dejar caer las resistencias. Se trataba de crecer en Luz, de crecer en vibraciones, de crecer en irradiaciones. Todo lo que deis a vuestros hermanos y hermanas os será devuelto centuplicado tal como yo os había anunciado ya. Irradiad, dad este amor, esta Luz y esta vibración y vuestro interior se iluminará. Vosotros no tenéis ninguna necesidad de arrojaros sobre vuestros miedos. No tenéis ninguna necesidad de desmenuzar intelectualmente cuales son las resistencias que hay en vosotros. Estas resistencias se revelarán ante vuestro trabajo de  Luz. Entonces, irradiad, aportad vuestra bendición por la palabra, por el silencio, el gesto por la oración, por la presencia simplemente. Contentaros con emitir esa vibración cada vez más y vuestro interior se iluminará.
Queridos hermanos y hermanas en humanidad, voy ahora a dejaros y os pido encarecidamente que paséis mi vibración a cualquier ser, por todos los medios puestos a vuestra disposición. Yo os aporto mi bendición. Sed bendecidos. Os amo y estoy con vosotros.