Original en
francés.
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Canalizado: Jean Luc Ayoun
Transcripción: Véronique Loriot
Traducción: Susana Milan
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http://mensajes-del-espiritu-2010.blogspot.com
audio cortesia de Alicia Botero Toro http://hallegadolaluz.blogspot.com
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Transcripción: Véronique Loriot
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BIDI
9 abril 2012
Y bien, BIDI está de vuelta entre
vosotros. Me complazco en reunirnos para nuestra charla tuya y mía (ndr:
utiliza un neologismo a partir de la palabra entretien y construye “nos
entre tiens et miens”= charlas tuyas y mías). En primer lugar vamos, si os
parece bien, a continuar examinando, pesando y sopesando vuestras cuestiones,
en las mismas circunstancias y condiciones que del día anterior. Pido pues,
vuestra escucha y el hecho de oír y dejar venir lo que llega a vosotros, sin
interferir de ninguna forma, sin oponeros. Simplemente acogiendo como yo os
acojo. Podemos abordar la primera pregunta.
Pregunta: a nuestra llegada a esta
Dimensión, estructurada, perfecta e ilimitada ¿cómo es posible haber llegado
tan bajo en esta Dimensión, en Vibración y Conciencia? ¿Por qué?
Ese mecanismo se llama descenso.
Este descenso está ligado a un punto de vista cada vez más estrecho y limitado,
incluyendo a la Conciencia en su propia limitación (en una auto limitación) que
gradualmente (en tiempos muy extensos) la induce a aislarse y separarse cada
vez más. Esto se ha descrito en muchos textos muy antiguos, que hablan de eras
y épocas que se suceden y llevan a descender gradualmente a la Conciencia, a
los bajos fondos del olvido. Pero esto solo tiene un tiempo. Desde el instante
en que la mente es capaz de mirarse con toda honestidad, con toda lucidez y de
manera lógica, efectivamente llega a considerar esto como un proceso absurdo,
inicuo. La problemática ha sido no intentar responder a esta clase de pregunta
porque, por supuesto os va a llevar, no solamente a constatar el estado de la
Conciencia sino más bien, a encontrar las causas. Ahora, os recuerdo, el
Absoluto no tiene causa. Querer buscar una causa (una explicación) te volverá a
enviar sistemáticamente, a esa causalidad y por tanto a la Dualidad. Plantéate
la cuestión de por qué hacerse esa pregunta. ¿Qué necesidad hay de explicar o
de lamentar? ¿Cuál es ese alejamiento de lo que tú Eres, que permite
preguntarse sobre lo que tú consideras como triste o como anormal? No
consideres lo que es anormal, sino mira lo que es normal. De igual forma que la
Dualidad consiste en ver el bien y el mal, la Unidad solo consiste en ver la
Unidad y no dejarse llevar de ninguna forma y manera, a disertar, a plantearse
cuestiones sobre el bien y el mal, porque la ecuación del bien y del mal, por
su propia naturaleza, es irresoluble. Cualesquiera que sean los aspectos
importantes en una vida dirigidos al servicio, a la dedicación, cualesquiera
que sean las concepciones filosóficas o incluso espirituales, (relativas al
bien y al mal), no desembocarán jamás en una solución, porque la solución solo
puede existir, en tanto existe un antagonismo. Yo hablaba ayer, de las dos
extremidades de un límite. No porque lleguéis a una extremidad de un límite,
conocéis todos los límites, la otra extremidad pero, sobre todo, que estéis
aptos para superar este límite. Necesitáis literalmente, extraeros de esta
noción de causalidad. Esta causalidad permite explicar este mundo y solo este
mundo. La causalidad permite expresar las leyes de acción/reacción, las leyes
del Alma pero jamás, la ley del Absoluto. Porque el Absoluto solo conoce una
única ley que es la de la Unidad Abandonada ella misma, es decir el principio
mismo de la Unidad. El factor causal, sea el que sea (en vuestra vida, en la
historia de la vida sobre este planeta) remite necesariamente, a un inicio y un
fin. La causalidad solo puede estar inscrita en el Absoluto y solo puede
derivar su lógica a partir del Absoluto. La causalidad (acción/reacción,
principio y fin) se inscribe en una historia y no en la Verdad. Porque toda
historia está inscrita en un tiempo lineal, en ciertos límites que son también
los tuyos, pero que no corresponden a la Verdad. La historia es, de alguna
forma, el esqueleto de lo que queda de la vida. Las carnes se han ido. Queda
algo que está petrificado. Queda algo que no participa en la Vida. Hoy se te
pide ser la vida. La Llamada de la Luz hace resonar en ti, no ya la causalidad
sino la sed de Absoluto. Aunque estas palabras te son desconocidas, aunque te
parezcan fuera de toda causalidad y por tanto, de cualquier posibilidad, no
sigue siendo menos verdad que es la única y sola Verdad. Plantear en tanto que
Absoluto (osar plantear en tanto que esto) va a poner fin, de manera muy rápida
(por la estigación misma de lo que es el Sí, de lo que es el ego y por tanto,
de lo que no es el Absoluto), os conducirá a las puertas de lo que el ego llama
la nada y por tanto a experimentar y vivir la experiencia que es Absoluta.
Cierto, en momentos bisagra, ha sido oportuno que se os dé (o que os hayan
dado, puesto que yo no he participado) ciertos elementos relativos a la
historia. Simplemente para mostraros y demostraros hasta qué punto la historia
puede ser deformada, arreglada, invertida y manipulada de tal manera que hará
que deis siempre la espalda a la Verdad. Porque os llevan siempre (esas
historias) a creer en historias y no en vosotros. El ser humano tiene necesidad
de historias, en tanto que están inscritas en su conciencia, en la causalidad.
Desde que circunscribe su conciencia a las esferas del Absoluto (e incluso en
el Sí), la historia ya no tiene sentido. No tiene dirección. Ya no tiene lógica
y no tiene justificación. La historia no es más que la coartada que provee la
vida, que rechaza conocerse. La historia no es más que el último recurso que
quiere dar a la mente, la certeza de que puede explicar su presente mediante un
pasado.
Ahora, ningún presente se explica
por el pasado. Todo lo que pudiera ser explicado como consecuencia de un
pasado, os circunscribe aun más en una ilusión. Ciertamente, aquellos que
tienen tendencia a querer que la historia se repita y no acabe en el final de
la historia, crearán ceremonias, conmemoraciones, aniversarios que van a
mantener de alguna forma, el peso del pasado en vuestro propio presente. Por
cierto que no lo hacéis mejor cuando festejáis un año nuevo, un aniversario o
una fiesta (sea la que sea) a fecha fija. Porque en ese momento, conmemoráis el
pasado. Hacéis vivir y revivir el pasado en vuestro presente donde no hay nada
que hacer. Porque mientras que el presente (que vivís) esté coloreado por un
pasado cualquiera, no podéis pretender la Unidad, no podéis pretender el
Absoluto y no podéis vivir ese Absoluto. Os hace falta efectivamente,
desacondicionar, desempolvar, eliminar, refutar todo lo que no es el Instante.
El Absoluto no está presente más que en el Instante. La única forma de
encontrarlo (la única forma de manifestarlo) es vivir totalmente el Instante.
No hay pasado. No hay futuro. Solamente hay el Instante donde se extiende el
Absoluto. Solo parando el tiempo, de alguna forma (vuestro tiempo lineal), es
como podéis real y concretamente, alcanzar el Absoluto y vivirlo. Cualquiera
que sea el elemento que hayáis vivido, cualquiera que sea el afecto que os
comprometa en vuestro presente, vosotros no sois eso. Mientras que le deis
crédito, no podéis vivir el Absoluto. Haced la experiencia. Una vez más, no me
creáis. Experimentadlo y ved vosotros mismos, si esta lógica se aplica en la
vida. Salid de la historia. Salid de toda historia porque vosotros no sois una
historia, ninguna de las historias. Mantener la historia, mantener una leyenda
personal, os aleja de manera importante del Absoluto y de la Verdad. Todo lo
que hacéis revivir (en pensamientos, en emociones, en ritos, en rituales, en
conmemoraciones, en fechas) no tiene ningún sentido para el Absoluto. Vedlo
vosotros.
Plantéate simplemente, la única
cuestión que vale la pena: ¿qué Soy? Y cuando veas por ti mismo, que no puedes
definir el “qué Soy” o el “Yo soy”, abandonaras el “Yo soy” por el no ser. Sea
lo que diga el ego. Porque este acercamiento al Absoluto es de una lógica
implacable. Esta investigación (si ha llegado a su término) os conducirá, como
la Vibración, más allá de toda manifestación, más allá del ser y del no ser,
para estableceros en un primer momento, en el no ser en el que existe el Ser y
que confiere (si se puede decir) el Absoluto. Debéis estar plenos. Plenos, no
de preguntas sino plenos de certeza del Absoluto, no como creencia sino como
refutación de lo que es relativo, refutación de lo que es efímero, refutación
de lo que es limitado. Cada minuto de vuestra vida, retened que no es una
despersonalización o una retirada de la vida sino más bien, una transcendencia
de la personalidad que os hace penetrar en la Vida. No esa que vuestros ojos os
dejan ver. No esa que vuestras palabras definen. No esa que podéis tocar, sino
la que sois vosotros más allá de cualquier sentido. Es necesario pues, dar la
espalda a la causalidad. Ese dar la espalda a la causalidad (expresado de otra
forma) quizá, no juzgar, ni siquiera el principio de caída, ni siquiera la
causalidad que ha creado esta conciencia limitada. El no juicio es el hecho de
no ver una separación o división. No hay mejor forma de vivir el Absoluto. Os
recuerdo que en el Absoluto no puede existir ningún límite, ninguna separación,
ninguna otra conciencia que la que sois (reagrupando el conjunto de las otras
Conciencias) y desembocando, de manera ineluctable en la Conciencia que no es
la inconsciencia. Salid pues (y salid ahora) de la causalidad. La causalidad
corresponde al cuerpo. Corresponde a las leyes del alma. Este cuerpo tiene
hambre: hay que alimentarle. El alma tiene sed de experiencias: hay que
proporcionarle esas experiencias. El alma gusta de amar en el sentido de
posesión, en el sentido de la experimentación en la matriz (tal como la
llamáis). El alma está pues, circunscrita a la causalidad. Vosotros no sois la
causalidad. No sois pues, ni este cuerpo, ni esta alma, ni este espíritu, ni
esta vida, ni este pasado. Vosotros sois la Vida. Si situáis vuestra mirada de
esta forma, constataréis que no se trata absolutamente de una negación de la
vida sino más bien, de una entrada en la Vida y que muy rápidamente, los
procesos en curso, actualmente, serán vuestros. No hay otra solución. No hay
otra alternativa. No hay otra posibilidad que ser Absoluto o refutar el
Absoluto (desde el punto de vista del ego o del punto de vista del Sí).
Reflexionad simplemente (si es que pudierais definirlo): ¿qué objetivo existe
en la personalidad, qué objetivo existe en el alma? Mirad ese objetivo y
comprended, en segundo lugar, que no puede existir objetivo futuro. Porque
cualquier futuro os aleja, una vez más, de vuestra Presencia y del Absoluto.
Obviamente, la ley de acción/reacción va a hacer cualquier cosa para manteneros
en sus redes. Os hace comprender (y captar) las leyes: las de la encarnación,
las del karma, las de la astrología, las de la energía. Os va a dar una serie
de explicaciones, directamente ligadas a la causalidad y todo funciona como en
este mundo. Pero terminaré diciéndote que tú estás más allá de toda causalidad.
¿Qué quieres ser? ¿Qué quieres manifestar? ¿Lo que tú Eres en Verdad, o la
causalidad con la que estás afectado? Lo tienes que ver tú.
Pregunta: ¿por qué este mundo de la
Dualidad se ha creado? ¿Es porque en el mundo del Absoluto, de lo Ilimitado,
existe el aburrimiento?
Te responderé que el que hace esta
pregunta, se aburre ciertamente. La Felicidad, el Éxtasis y la Intasis del
Absoluto no puede, en ningún caso, ser un aburrimiento. El único aburrimiento
está aquí. Todo os aburre: las necesidades fisiológicas, la necesidad de
ganarse la vida, la necesidad de mantener y llevar vuestra Conciencia
permanentemente, a un cuerpo, a las relaciones, pasando por la herramienta
incompleta llamada lenguaje. Por otro lado, el mundo del Absoluto no puede
existir. El Absoluto no es un mundo. No es un universo ni siquiera un multiverso.
Está más allá de todo lo que es creado. Es el soporte de toda creación. No es
el aburrimiento que ha causado lo que sea. El Absoluto no puede, en ningún
caso, ser un aburrimiento de ninguna clase, puesto que con unas pocas palabras
se puede definir como: ilimitado, perfecto, lleno, vacío Eterno, Gozo, Éxtasis
e Intasis, sin tiempo y sin espacio. ¿En qué el aburrimiento podría surgir de
esto? Ni menos que exista una necesidad de experimentar. Porque lo que dice la
experiencia en lo limitado, conduce a introducir sistemáticamente, una noción
de evolución o de involución y por tanto, un principio de causalidad. Mientras
que penséis así, efectivamente, el mundo del Absoluto puede pareceros aburrido.
La experiencia, sobre todo, solo es la búsqueda del Absoluto. ¿Cómo el Absoluto
podría limitarse a sí mismo, para después, reivindicar el Absoluto? Tanto más
porque la perfección es inicial y no final. ¿Qué interés tendría para el
Absoluto, hacerse relativo? Por supuesto, desde el punto de vista de lo
relativo, es muy seductor hablar de experiencia (de conocerse a sí mismo a
través del observador, a través de la existencia de un objeto o sujeto) pero es
una visión fragmentaria. El Absoluto, estando fuera del tiempo, fuera de toda
linealidad, simplemente para él, el mundo no existe. Simplemente para él, el
límite no tiene substancia alguna. El aburrimiento es aun más, tener todas
vuestras ocupaciones, incluso observando la belleza porque observar la belleza
os obligará en lo lineal, un día u otro, un instante u otro, a ocuparos aunque
solo sea, de vuestras necesidades fisiológicas. A menos que entréis en Samadhi,
como algunos han realizado, a menos que entréis en el Absoluto manteniendo una
forma, no veo por qué razón habría cualquier aburrimiento. Cualquiera que sea vuestro
entusiasmo, cualesquiera que sean vuestras capacidades de Alegría, cualesquiera
que sean vuestras instalaciones en el Samadhi, eso no es el Absoluto. Solo la
salida del tiempo lineal del espacio, del espacio-tiempo (no como una negación
sino como una aceptación lógica), solo en ese momento, superáis y transcendéis
el aburrimiento de este mundo.
El Absoluto no es un mundo. Yo diría
que es la Transcendencia del mundo y por tanto, aunque los mundos parezcan
existir en el interior del Absoluto (presencia de lo relativo en el Absoluto),
esto no es más que una visión (repito) fragmentaria y limitada. El Absoluto no
tiene necesidad de ninguna experiencia, de ninguna memoria. Es, desde toda
Eternidad, perfección y belleza, bastándose a Sí mismo, sin ninguna proyección,
sin ninguna experiencia. La experiencia (en este mundo como en otros) en
definitiva, solo es un alejamiento (Vibratorio, espacial y temporal) que os
hace creer todo lo que podéis creer (u osáis creer). Pero el total de estas
creencias solo representa una falta de Luz, una falta de Amor. El ser humano
pasa su tiempo proyectando el amor y dice que ama. Pero no podéis Amar y no
podéis decirlo porque vuestra naturaleza (y vuestra Esencia) es Amor. Y no
podéis conocer lo que sois, desde un punto de vista limitado. Solo podéis
proyectar (en la pantalla de la conciencia) un objeto. Convertiros en el
testigo (o el observador) de lo que habéis proyectado (de una obra creada, de
un trabajo creado, de un estudio hecho, de una relación de pareja, de una relación
de madre a hijo) pero no podéis conocer lo que Sois. Solo podéis exteriorizar
en este mundo, una acción, una reacción y tratar (en esta acción y reacción) de
encontrar un hilo conductor que no existe, entre lo limitado y lo ilimitado.
El único aburrimiento es ser
relativo. Ser Absoluto no incluye ningún aburrimiento. Solo la conciencia del
ego plantea esta cuestión porque el ego está circunscrito a una realidad
llamada tridimensional y por tanto a un espacio-tiempo dado, que da la
impresión de que hay experiencias que realizar, una avidez (avidez que
permitiría alcanzar lo Ilimitado) lo que, evidentemente, no puede llegar nunca.
Ninguna experiencia de este mundo, ningún trabajo de este mundo, ninguna
evolución ilusoria de este mundo, os llevará a vivir el Absoluto. Solo cuando
renunciáis, solo cuando os abandonáis el Sí, el Absoluto se desvela y se
convierte en lo que Sois. Recordad: no existe ninguna solución de continuidad.
El Absoluto es una convulsión, no solamente un cambio de punto de vista (como he
dicho ayer) sino más bien, una convulsión donde estáis obligados a hacer cesar
(de una manera o de otra), sin negarlo, el conjunto de manifestaciones de
causalidad, cuya primera causalidad es este cuerpo. Vosotros estáis en este
cuerpo pero, en ningún caso sois este cuerpo, ya fuera un Templo. Por supuesto,
hay que alimentar el Templo, mantenerlo. Y ahí comienza el aburrimiento, aunque
os guste lavaros. Porque evidentemente, hay repetición. Así que ciertamente,
hay conciencias que aman la reiteración porque da la certeza de repetir los
mismos gestos, de reproducir los mismos actos: comer a tal hora, acostarse a
tal hora, levantarse a tal hora (exceptuados los fines de semana). Todo esto os
lleva sin falta, a una rutina donde nada es nuevo. Si miráis bien, todo es
antiguo, todo está usado. Solo el mundo es bello porque manifiesta (con lo que
os hace ver) los ciclos, las estaciones. El sol se levanta siempre en el mismo
lugar. Se pondrá por la tarde, en el mismo lugar. Es una certeza (al menos
hasta cierto punto) y habéis vivido justo eso. El aburrimiento está ahí.
Ciertamente no en el Absoluto. Y no existe mundo del Absoluto.
Pregunta: las resistencias a vivir
el Absoluto han sido siempre más fuertes, cuando la elección primera es vivir
el Absoluto, aquí, sobre la Tierra. ¿Por qué?
Tú no puedes vivir el Absoluto. Solo
puedes vivir la Vida. El Absoluto está más allá de cualquier vida. Se ha
propuesto vivir el Absoluto en un relativo llamado esta forma, este cuerpo y
esta vida, porque las circunstancias (los ciclos de este mundo) alcanzan un
escalón, una Transcendencia, también. Cuando lo efímero de esta vida desaparece
(puesto que está limitada entre el nacimiento y la muerte), lo que subsiste en
ese momento, queda encerrado. Con otras reglas, otras leyes pero, es aun un
encierro. Hoy, es diferente. Hay una mayor facilidad para extraerse de un punto
de vista dual. Lo que ha estado abierto, a nivel de la Luz (el Despertar del
Sí, la realización del Sí), no ha sido ciertamente un error sino una etapa
mayor hacia el Absoluto. Por supuesto, siempre es posible creer (y esperar) que
el Si va a hacerse Absoluto. El Sí no puede en ningún caso, hacerse Absoluto.
Porque el Sí, es poner fin a la separación del ego y circunscribir la
Conciencia y la Vida en la no separatividad, en la no distanciación. Hay
realmente, posibilidad de Comunión, de reunión, pero no de disolución. El
Absoluto os hace vivir todas las vidas de todos los mundos. El acceso al
Absoluto o aun más, al Despertar al Absoluto (que siempre ha estado ahí), se ha
hecho mucho más fácil hoy, por la desaparición de lo que se llamó, creo, las
franjas de interferencia del astral que os ocultaban literalmente, la Verdad.
Entended bien que no es cuestión de vivir el Absoluto sino de ser el Absoluto.
Ser Absoluto está más allá de todo estado de ser. Es también, poder situarse en
cualquier punto de vista de esta forma ocupada que es el cuerpo, como de
cualquier otro cuerpo. Es pues la Libertad, la verdadera. No la de pensar en la
prisión, que se puede salir de la prisión. No esa de edificar hipótesis o
justificaciones al hecho de estar en vida, porque todo esto gira en redondo. No
existe salida. El ego y la noción de evolución van a haceros creer (y haceros
adherir) al hecho de que será mejor mañana. Pero no hay absolutamente nada de
mejor mañana que sea posible. Además, mañana no existe, ni ayer. Mientras
vosotros consideréis que existe un mañana, mientras que consideréis que existe
un ayer, el Absoluto no puede llamar a vuestra puerta. Yo hablo por supuesto,
de lo que vosotros llamaríais las Leyes del Espíritu porque nada impide al
cuerpo estar en un pleno empleo y este pleno empleo se desarrolla
tranquilamente, sin hacer nada en el sentido de una inversión de la Conciencia,
solo haciendo perfectamente bien, lo que hay que hacer.
Es un cambio de mirada, es un cambio
de punto de vista. Es un cambio interior, de posicionamiento donde
precisamente, salís de cualquier posición. Donde ya no adoptáis ninguna
posición sino algo más allá de cualquier cosa, en el Amor que Sois y en la Luz
que Sois, sin tener necesidad de proyectar cualquier amor, cualquier luz.
Recordad: vosotros sois Amor Luz. No sois el amor que proyectáis. No sois la
luz que podéis ver. Porque en definitiva, el aire no puede ver el aire, y el
agua no puede ver el agua. Vosotros Estáis exactamente en la misma situación:
no podéis ver lo que Sois. Vosotros solo podéis ver lo que no sois y por tanto,
refutar todo lo que veis en donde no estáis. Y ahí, tendréis la sorpresa de
constatar que no existe más freno al Absoluto y el trazador (o marcador) del
Absoluto, la Onda de Vida, partirá al asalto de ese Templo Ilusorio (que es el
cuerpo), de sus cuerpos inferiores, haciéndoos vivir la Onda del Interior y no
ya del exterior, en el cuerpo. Vosotros estáis, yo diría (si se puede decir),
en plena fase de verificación, de validación del Absoluto. Nadie os pide creer
en lo que es increíble. Nadie os pide adheriros a lo que no os podéis adherir.
Solo vosotros podéis dar testimonio de vosotros mismos, más allá del testimonio
del objeto, más allá del observador y de lo observado y más allá de toda
proyección en no importa qué palabra.
Pregunta: ¿cuál es la creencia que
me frena a abandonarme al Absoluto?
La más irresistible de las
creencias: tú mismo. Mientras que tú creas en la mínima parcela de este cuerpo,
mientras que tú creas en el mínimo elemento de la historia, tú estás ceñido a
lo efímero. Nada efímero te permitirá acceder al Absoluto. Por supuesto,
existen condiciones previas, ligadas a la estructura misma de la vida en este mundo,
inscritas por supuesto, en la personalidad (en el ego) y también en el Sí. Sin
entrar en los detalles más complejos, lo que frena es la negación del Absoluto
porque el ego tiene siempre por objeto (por función), aprehender
cualquier cosa que le es desconocida, hacerla suya en la descripción, en la
vivencia, en una experiencia. El Absoluto no puede ser referido al ego, a la
persona ni siquiera al Sí, puesto que el Absoluto Es, baña todo, incorpora
todo. Querer enterarse, querer conocerlo, es imposible. La más grande de las
resistencias se sitúa por supuesto, a ese nivel y en ninguna parte más. La
creencia en ti mismo es el freno más poderoso. Pero tú no eres tampoco ese
freno. Además ¿qué freno puede haber, si no es ese que tú mismo has construido,
ese que tú mismo has considerado? Tengo ganas de decirte no hay que considerar
nada, en ningún futuro y en ningún pasado, para vivir el Absoluto, y sin
embargo ser Absoluto. La creencia en el hecho de vivir el Absoluto conduce a
Ser Absoluto. Hay de alguna forma, una señal portadora (marca o testigo) de la
instauración de alguna cosa desconocida: es la Onda de Vida y la Transcendencia
de los centros de energías inferiores. Pero no deis tampoco, peso a todo esto,
porque si concedéis más peso del necesario, esto también va a cristalizarse.
Esto va a limitaros también y a contribuir en mantener los límites del
encierro. La mejor actitud por supuesto, es la espontaneidad del niño. Es lo
que está totalmente sumergido en la experiencia. Sin juicio, sin punto de referencia,
sin proyección. Mientras que exista un juicio, una referencia, una proyección,
tú no eres el niño. Y por tanto el Absoluto no puede venir a llamar a eso que
tú Eres. Te corresponde a ti, crear las circunstancias previas al Absoluto.
Esto es en parte, de lo que hablo: la investigación de todo lo que tú no eres,
porque es efímero. Consiste en eliminar todo lo que constituye tu vida y este
mundo. No para huir, insisto. Sino más bien para refutarlo, como suposición no
válida (e invalidada) por la propia lógica, más allá de cualquier mente. El
sueño, la investigación, la comprensión de lo que representa el testigo, el
testimonio, el sujeto, el objeto, el experimentador y lo que es experimentado,
se ciñen en definitiva, a una futilidad. Aceptar esta futilidad, es ya un gran
paso. No de vosotros, sino del Absoluto hacia vosotros.
Pregunta: algo se instala en mí que
no conozco y me siento extraña, o incluso extranjera. Veo a la vez la
conciencia de la nada y una plenitud. Me siento llevada por la vida y la dejo
hacer. Hay como una desaparición de mí misma y una distancia en relación a este
mundo. No tengo miedo, no hay palabras, no hay espera. ¿Podría aclararme lo que
no veo en mí?
Acepta que cuanto menos veas en ti,
más serás Absoluta. Lo que no puede ser percibido, lo que es pues percibido, lo
que no puede ser traducido en palabra, ni en Vibración esta extrañeza tal como
la llamas, es la muerte del ego. Hace falta vaciar, hace falta dejarse limpiar
y lavar. Esta fase es más o menos larga. Llama así como dices, a una cierta
forma de neutralidad. La Casa está limpia, tú puedes pues Desposar a tu Doble.
Ese Matrimonio que es un acercamiento, puede desarrollarse en un tiempo
ilusorio, pero que es vivido como tal. Es el estado en que no hay nada que
observar, donde nada es observable, donde nada se percibe. Podría parecer
vacío, pero no está vacío. Es muy exactamente, cuando da la impresión de durar,
la preparación de tus propias Bodas y por tanto al Absoluto. Si puedo
expresarlo así, aprovecha esto, porque aprovecharlo es no hacer nada, nada que
temer, es lo que pone fin a cualquier duda, a toda esperanza y también a toda
impaciencia. En ese estado de vacuidad (que algunos movimientos han buscado,
que algunas filosofías han investigado) se instala el Absoluto. Tú has
entendido y vivido y aceptado, que no hay nada que buscar, nada que encontrar.
Ese vacío que no lo es, es irremediablemente el fin del ego.
El vaso está preparado para
llenarse. El Esposo y la Esposa están a la puerta, no se han ido nunca.
Aprovecha, si puedo expresarme así, de esta vacuidad que de alguna forma es,
una antecámara del Absoluto. Porque si tú estás vacío de ti mismo, puedes estar
lleno de lo que tú Eres. Vaciarse de sí mismo es, muy exactamente, lo que se
llama el Abandono al Sí. Es transcender el “yo soy”, es el momento en que la
conciencia constata que no hay nada que observar, que nada es observable y que
el hecho mismo de observar es una molestia. Los mecanismos de las Bodas
Místicas están en progresión. Aceptar y experimentar no estar ya lleno de
pensamientos (es decir de Ilusión), no estar ya lleno de espera (que es la
proyección en el futuro), te instala, de alguna forma, en un estado más allá de
la espera que podría llamarse Esperanza, pero que es ante todo plenitud. Son de
alguna forma, los últimos juegos de la Ilusión. Lo que permite entender que
nada puede estar vacío y que nada puede estar lleno y que esto no se sitúa entre
los dos. De esta fase no se puede decir que es un estado porque precisamente,
no está instalado ningún estado. La vacuidad es plenitud, la plenitud es
vacuidad. Esas dos palabras, más allá de cualquier significado, son aquellas
que representan mejor esta fase previa a lo Último.
Sobre todo no hacer nada, sobre todo
no emprender nada. Dicho esto, no te impide hacer lo que hay que hacer, en la
vida de este cuerpo, de sus obligaciones. Sino simplemente, no te impliques,
haz lo mejor que puedas. Lo que tú vives no es una espera, lo que tú vives no
es un vacío o un lleno, son los dos. Es en esta fase cuando la Onda de Vida
puede crear tu Verdad, porque tú Eres la Onda de Vida. Hay entonces, un proceso
de desidentificación, una muerte en el plano simbólico, de todo lo que no es
Verdad. Es esta fase la que tú vives. Sobre todo, no juzgues nada. Conténtate,
aun por poco tiempo, de ser el que observa lo que vive esto. Muy pronto tú irás
más allá. Ese “muy pronto” no está inscrito en una linealidad temporal, ni en
ningún otro espacio, sino en una forma de agudeza de ti mismo. Algunas
experiencias intermedias son posibles en ese estado, en esta fase, que si se
puede decir, vienen a confortarte sobre el hecho de que no seas este cuerpo y
aun menos, esta persona. Entonces, aprovecha y goza esta fase, porque es el
preludio del Matrimonio Místico. Deja hacer, totalmente.
Pregunta: ¿el Absoluto está entonces
más allá de la jerarquías de Dimensiones (5ª, 11ª, 18ª, etc.), sería como el
retorno a LA FUENTE? Entonces, si se va hacia el Absoluto, ¿cuál es el interés
de la 5ª Dimensión?
Presupones equivocadamente, que el
Absoluto es asimilable a LA FUENTE. LA FUENTE, por su propio nombre, significa
un origen y un fin. El Absoluto está más allá del origen y del fin. La
Dimensión, cualquiera que sea su número, solo es una representación, una gama
de Vibraciones, una gama de exploración de la conciencia. El Absoluto y LA
FUENTE se acuerdan de ti, pero acuérdate tú, de que eres totalmente libre de
establecerte donde te parezca bien. Simplemente, se debe recordar la existencia
de LA FUENTE, por la experiencia de LA FUENTE, por el acceso al Absoluto.
Si tú Eres el Absoluto, tienes toda latitud y Libertad para permanecer o
manifestarte en cualquier Dimensión que sea. Si tu gama de frecuencias, tu gama
de vida, la partitura que tocas está incompleta y de todas formas, te permite
ver la completitud existente en el Absoluto, tú eres libre de creer que existen
experiencias que realizar en otros mundos, en otras Dimensiones, en otros estados.
Esto forma parte de la libertad, pero te lo recuerdo, no tiene estrictamente
ningún interés desde el punto de vista del Absoluto. Entonces ¿qué te impide
ser el Absoluto, puesto que evidentemente, hay un impedimento? El impedimento
está directamente ligado a la duda y al miedo. Tú no puedes conocer el Absoluto
desde el punto de vista dónde estás. El punto de vista dónde estás debe
desaparecer, debe aniquilarse. Recuerda que no es posible considerar cualquier
continuidad entre lo conocido y lo Desconocido. Tú no puedes quedarte en lo
conocido y vivir lo Desconocido. Es necesario dejar que lo Desconocido te tome,
y tú te darás cuenta enseguida, de que lo limitado está aun presente. Pero
antes, esto solo es una suposición, solo es una creencia, porque tú no lo has
vivido. Simplemente, muchas estructuras os han dicho que os será hecho según
vuestra Vibración, si lo prefieres, según vuestra partitura. La partitura que
tú tocas es tributaria de un instrumento y no de otro instrumento. ¿Quieres ser
tal instrumento, o quieres ser en el mismo tiempo, en el mismo espacio y en
todas las Dimensiones, el total de los instrumentos? Poniendo fin a toda
barrera y a todo límite. Ninguna experiencia será jamás útil al Absoluto, pero
lo es y seguirá siendo útil a aquél que toca su propia partitura, Ilusoria o
atada. El Absoluto es la Libertad total, pero la Libertad da miedo porque la
Libertad es precisamente, lo que es Desconocido. Mientras que tú reivindiques
la Libertad en cualquier encierro, te mientes a ti mismo. Y mientras haya
mentira, la Verdad no puede ser.
Puedes entonces pretender suponer o
imaginar que el Absoluto es LA FUENTE. El Absoluto es LA FUENTE, pero es mucho
más que LA FUENTE. Porque el Absoluto no tiene ni origen, ni fin, ni
localización, ni no localización. La Vibración, la Conciencia es Vibración,
esto se os ha dicho. Permitiendo vivir, concienciar, las ruedas de energía (las
lámparas), el despertar de la Kundalini e incluso la percepción de la Onda de
Vida. Pero mientras que tú percibes, no eres eso que es percibido. El Absoluto
es la instalación en lo percibido y no en la percepción. Es el momento en que
no hay distancia alguna, ninguna suposición sobre el Absoluto porque el límite,
el ego como el Sí, solo puede representar la Verdad. Pero cualquier representación
será siempre un espectáculo, una proyección, una ilusión más o menos palpable,
más o menos cercana. Dando un sentimiento más o menos real, pero no es el
Absoluto. Independientemente del testigo y del marcador del Absoluto, es decir
la Onda de Vida, y sus efectos sobre el éxtasis o la intasis, hay también otro
marcador que se sitúa en la Conciencia, que desemboca sobre la no-Conciencia.
Es precisamente, el momento en que no hay más cuestión. Porque la cuestión
misma es concebida como ilusoria, tanto como mi respuesta. Mientras pronunciáis
palabras y yo pronuncio palabras, hay Ilusión. Pero esas Ilusiones serán en
definitiva, menos tenaces que las que estaban ahí antes de nuestras charlas
(vuestras y mías) (ndt: utiliza un neologismo a partir de la palabra entretien
y construye “nos entre tiens et miens”). Esto no es entonces un juego
estéril, sino que es una práctica, en el sentido más noble. Esta práctica que
puede ser usada por el ego como algo intelectual, a vuestro ritmo, va a
llevaros a realizar el estado que se ha descrito con la cuestión precedente. No
supone nada del Absoluto, porque todo lo que supongas solo podrá ser
establecido a través de tu experiencia y tu conocimiento. No proyecta nada
sobre el Absoluto, porque proyectar lo que sea, ya es alejarse. El Absoluto no
puede ser conocido, no puede ser formulado, no puede ser Vibrado, no puede
traducirse en palabras. Por el contrario, es posible utilizar Vibración y
palabras para entender lo que no es. En ese momento, hay una especie de acercamiento
que se efectúa en esta última fase.
No suponer nada es también no hacer
nada, no emprender nada. Porque todo lo que se haga o emprenda, os pondrá a
distancia del Absoluto que, os lo recuerdo, está siempre ahí. Si hay
resistencias o frenos, miradlos y ya está: dejadlos pasar, no hagáis nada. Por
supuesto, podéis siempre facilitar las condiciones iniciales (si se puede
decir), con todo lo que os es agradable. Pero no os perdáis en lo que es
agradable, no hagáis de ello un fin. Practicar un yoga para simplemente estar
bien, no os llevará jamás al Absoluto. Pero estad conscientes que estar bien,
os permite instalaros en una receptividad, si se puede decir, más grande. No
hagáis tampoco, de las palabras, una finalidad. No hagáis de las Vibraciones
tampoco, una finalidad sino más bien, medios o útiles, para acercaros a lo que
no conocéis, y que sin embargo, ciertamente es vuestra naturaleza. Esto exige
por vuestra parte, y exige de tu parte, una honestidad, una integridad, una
Humildad, una Simplicidad, esto lo sabéis, pero sobre todo, una Transparencia,
porque no puede haber transcendencia sin Transparencia. La Transparencia está
creada por KI-RIS-TI, por el Doble, por la Unión Mística. Un opaco,
resistiendo: el cuerpo, la identidad, el ego, el Sí, reencuentra la
Transparencia del Fuego. De este reencuentro resulta la Transparencia. La
Transparencia, para no frenar nada, no retener nada de lo que pueda pasar (sea
un pensamiento, sea una emoción, sea un síntoma del cuerpo, sea una relación):
no sujetéis nada, permaneced fluidos. Observad si queréis, pero no sois la
emoción, no sois el pensamiento, no sois la relación, no sois el cuerpo. Dejad
hacer. Es lo que puedo decirte. Sin rechazar nada: no porque rechaces un
pensamiento va a desaparecer. Por el contrario, si tú lo miras pasar sin
atarte, desaparecerá, es toda la diferencia.
Pregunta: a partir del momento en
que acepto que no soy todo lo que conozco del yo y del Sí ¿de qué apertura, más
allá de mi conciencia actual, tengo necesidad (además de dejar actuar a la Onda
de Vida y el Manto Azul de la Gracia) para inclinarme hacia el Absoluto (más
allá del “yo soy”)?
Nada más, y una sola cosa en
relación a lo que tú has dicho: aceptar que tú no Eres nada de todo lo que
conoces, es una primera etapa. Pero ¿has pensado en refutarlo? No solamente
porque digas: “yo no soy este cuerpo”, vives el Absoluto. Refutar el “yo no soy
este cuerpo” está más allá de la aceptación. No es un juego de palabras, es una
realidad de la conciencia. La conciencia que te conduce, si se puede decir, a
dejar que se exprese e imprima el Absoluto, es una refutación de todo lo que tú
conoces y no simplemente, aceptar la negación de lo que tú conoces. En el acto
de aceptación de lo que tú no Eres, no hay refutación, entonces hay una
distancia. La refutación por el contrario, de lo que tú no eres, está más allá
de la aceptación. La refutación es un acto activo, la aceptación es un acto que
yo podría calificar de pasivo. Hay pues una fase previa activa, esta fase está
conducida por la propia conciencia del ego o del Sí. La refutación es sin
embargo, una dinámica. Como he dicho, es una investigación. Esta investigación
no es un juego mental, sino más bien un ejercicio (no me gusta esta palabra)
espiritual.
Desde el instante en que la
investigación se ha realizado, ¿en qué desemboca? En una identificación. La
desidentificación por la refutación conduce entonces, sin esfuerzo, sin hacer
nada, a ser Absoluto. La espontaneidad acompaña a la Transparencia. La
espontaneidad es la ausencia de reflexión, lo que no quiere decir hacer
cualquier cosa, sino hacer o ser lo que es, independientemente de toda
referencia a un pasado y por tanto, a una experiencia pasada. Es la Vía del
Corazón. Porque el Corazón no se equivoca jamás, al contrario de la mente. No
hablo de la intuición, porque la intuición hace siempre referencia a lo que es
bueno o malo para ti.
Nosotros estamos más allá, de lo que
es bueno y de lo que es malo. Lo bueno y lo malo para ti, esa intuición y
discernimiento de los que hacen gárgaras, los seres llamados espirituales, es
una ilusión más. La espontaneidad resulta de la Transparencia. En ese momento,
de alguna forma, hay una especie de traspasado del Corazón, de atrás hacia
delante. El hecho de ser atravesado pone en resonancia, más allá de lo que se
percibe en el cuerpo Transparencia y espontaneidad. Derivando literalmente la
experiencia pasada, y por tanto la mente. Esto se llama también el Don de Sí, o
el Abandono de Sí. Esto creo, ha sido el objeto de desarrollo de una
conciencia, si se puede decir, más cualificada que yo (ndr: ver en nuestro
sitio la intervención de ANAEL del 9 abril). Tampoco hay nada que hacer,
sino más bien dejar hacer.
Aunque haya un lado activo en la
refutación, después conviene dejar hacer. Porque tú no puedes hacer nada,
emprender nada, para conocer lo que te es Desconocido. Tú no puedes más que
pasar de uno a otro, pero ese paso no está ilustrado por cualquier cosa que te
permitiera pasar: es por tanto, una transcendencia y no una transformación. Hay
efectivamente, esa investigación que realizar. Una vez realizada la
investigación, dejad ser y dejad hacer. La investigación desemboca
sistemáticamente, sobre lo que podría llamarse una paradoja, entre la nada y la
plenitud. Sobre una pregunta que yo calificaría de última, pregunta última que
pone fin a cualquier pregunta y a cualquier cuestión. Es en ese momento, cuando
se comprueba la absurdez total del ego y del Sí, no antes.
Pregunta: me gustaría estabilizar el
estado de no observación más de un mínimo instante. ¿Cómo?
Simplemente parando de querer
observar de manera incesante, cualquier cosa. Fíjate en el propio mecanismo de
la observación y no en lo que observas. ¿Qué es lo que se observa? ¿Dónde está
el observador? ¿Son los ojos que ven? ¿Es esa reflexión? ¿Dónde está situado el
observador? Es pasar de la perspectiva de lo que se observa a otra perspectiva.
Mientras haya observación, de lo que sea o de quién sea, el tiempo se
despliega. Y por tanto, hay un recuerdo a través de tu pregunta, de querer
inmovilizar lo que no es posible inmovilizar: el tiempo pasa. Es por tanto, por
esta cuestión de “¿quién observa?” (Y no: ¿qué se observa?) como nacerá la
inmovilidad. Porque tú vas a buscar al observador, y te darás cuenta de que no
hay más observador que las cosas observadas. Y que el observador solo es una proyección,
de otra cosa que está detrás del observador. En ese momento, podrás
balancearte. No antes. El Sí es la observación más perfecta de la Luz, donde
los mecanismos de Conciencia y de las Vibraciones están presentes, concurriendo
a establecer la Alegría, concurriendo a establecer una satisfacción.
Permitiendo creer que se ha realizado una búsqueda. Es necesario superarlo, e
ir más allá de esto. La mejor forma, efectivamente, es no hacer nada, dejar
hacer. Y salir incluso de la dinámica aparente de la observación, de lo que se
observa, del observador mismo. Porque ¿quién está detrás de todo esto? O mejor:
¿qué es lo que está detrás de todo esto? Mientras tú observes, no eres el
observador. Mientras tú eres el observador, no eres lo que está detrás del observador.
Investigar sobre esto, es una práctica mayor. De esta búsqueda, realizada
honestamente, derivará la última fase, derivará también la Onda de Vida y la
permeabilidad de las ruedas (los chakras) a la Onda de Vida.
No te ocupes de la Onda de Vida, tú no
puedes ni dominarla, ni controlarla, ni dirigirla. Tú vas a observarla. Y tú
vas a situarte pues, en el punto de vista del observador, que va a plantearse
la cuestión: ¿está bien, está mal? Mientras juegues ese juego, el éxtasis no
puede nacer. Llega un momento en que comprendes que no puedes influenciar de
ninguna forma la Onda de Vida, pero tú eres siempre observador. Plantéate
entonces la cuestión de “¿qué es lo que es observado?”, de “¿quién es el
observador?” y te convertirás en la Onda de Vida. Dejando nacer así, el
éxtasis, marcador indecible del Absoluto. Lo que hay que estabilizar, es lo que
ya está estabilizado y no se ha movido jamás, nunca ha desaparecido. Es muy
exactamente, el Absoluto: ahí donde no hay ya observador, ahí donde no hay más lo
observado, y ahí donde no hay más, tampoco, lo que está detrás del observador.
Porque el Absoluto es a la vez lo observado, el observador y lo que está detrás
del observador. Tampoco hay más distancia ni diferencia
No tenemos más cuestiones, os damos
las gracias.
Entonces,
yo nos propongo poner, de manera tran, un término a nuestras charlas
(ndt: de nuevo utiliza de forma muy libre, un juego de palabras para entretiens=
entre tiens et miens=charlas tuyas y mías). Dejaré al más cualificado que
yo expresar lo que representan ese Don de Sí y ese Abandono de Sí. Intervendré
en otro momento, en vuestro camino hacia la realización. Os queda leer lo que
os he dicho. No lo hagáis una palabra de certeza o de evangelio. Tratad de ver
lo que es justo, lo que no es justo. No como un aspecto discriminador sino, de
igual manera que yo lo he expresado, en forma de investigación. Daré las
instrucciones en pocos días, que nos permitirán terminar esta conversación (entre
tien et mien) a fin de ir al principio y la Esencia misma, de lo que se ha
dicho. Es decir, de ir más allá del diálogo, más allá del diábolo y más allá
del símbolo, para, de alguna forma, reunir los tres elementos en la misma
indecible Verdad del Absoluto. Doy Gracia a vuestra escucha. Doy Gracia por
haber soportado y llevado las palabras que tenía que daros. Puesto que es
necesario que me nombre, BIDI os saluda y os dice en vuestro tiempo, hasta
pronto.